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domingo, 22 de enero de 2012

La hora del lobo.

Momentos en los que no es de noche ni día,la luz lucha contra la tiniebla,el sueño se hace inquieto, los enfermos graves se debaten entre la vida y la muerte,y en el aire se detecta un soplo de miedo primigenio. Esa hora tiene algo de inquietante, indefinible y turbador,sobre todo cuando es preciso luchar para no dejarse vencer por el sueño y el peso de la larga vigilia cubre la mente con un manto de irrealidad;todo parece posible,hasta lo imposible; desaparecen los rumores nocturnos y la oscuridad deja de ser física para convertirse en un estado del alma.

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